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“desobediencia debida”, de victoria reale

El secreto de sus ojos

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7 JUN 2010 | 11:33 Se estrenó este valioso material que revela la historia de Jeff Glover, un prisionero de guerra inglés durante Malvinas. “La mantuve bien guardada”, dice la directora, cuyo padre, ex médico militar, curó al piloto británico. El film reflexiona sobre qué significa decir “no” a una orden.

Por Por Javier Firpo Jfirpo@larazon.com.ar -

Victoria reale, la cineasta que pudo “cerrar” parte de su infancia. “mi padre nunca hablo de la guerra”.
Victoria reale, la cineasta que pudo “cerrar” parte de ...

¿Quién sabía sobre esta historia? ¿Alguien había escuchado algo sobre un tal Jeff Glover, un prisionero inglés durante la guerra de Malvinas? “La tenía bien guardada”, dice Victoria Reale, directora del documental “Desobediencia debida”, que se exhibe, gratis, en el Centro Cultural Recoleta. “Hacer esta película fue el corolario de diez años de terapia (sonríe), de cerrar parte de mi infancia”, cuenta la cineasta de 37 años, correntina, criada en un barrio militar de la ciudad de Santo Tomé, pero siendo “la zurdita de la familia”, esboza.

“Desobediencia...” hace foco en el mencionado Jeff Glover, piloto británico que combatió en las Islas y cuyo avión Sea Harrier fue derribado el 21 de mayo de 1982 por las fuerzas argentinas. “El pudo eyectarse, caer al mar y ser tomado prisionero durante siete semanas”, relata.

Con esforzado trabajo y con paciencia, sacrificio económico y dueña de un material sumamente valioso, Reale pudo lograr la palabra del propio Glover y de Luis Reale, papá de la cineasta y ex médico militar, que estuvo en Malvinas. “Papá mantuvo contacto y curó las heridas del británico, pero no fue fácil”, cuenta, y se explaya: “Cuando mi papá volvió de la guerra era otro, nada que ver con el que se fue. Más triste, un fantasma y con casi cuarenta kilos menos. Yo tenía 9 años pero recuerdo que él se iba a correr todas las mañana porque decía que quería entrenar para recuperar las islas. Mi viejo nunca habló del conflicto bélico, sólo se refería esporádicamente... Recién en 2003 contó apenitas sobre la relación con el piloto inglés”.

A través de la Embajada británica, Reale ubicó a Glover, con quien empezó un fluido vínculo por mail. “Fueron dos años de ablande -sonríe- y pude viajar a Inglaterra. Yo le vendí que estaba armando un documental sobre mi viejo, a quien Glover recordaba bien, por lo que aceptó formar parte”, recuerda.

Tan importante como Glover se destaca en “Desobediencia...” la participación de Reale padre, un hombre ya retirado del Ejército, que transmite dolor y resignación en su mirada.

Con entrevistas de la periodista Nora Sánchez, el film va y viene entre Curuzú Cuatiá, pagos del médico argentino, y Stanford, hábitat del ex piloto de la Royal Air Force. Reale, en varios pasajes, explica que fue obligado por sus oficiales superiores a “presionar” al prisionero para sacar información. “¿Presionar es torturar?”, propone una voz en off.

Ya desde su título ingenioso, el documental “pincha” con una pregunta elocuente. Así como Reale se negó a presionar a Glover, y no le pasó nada, ¿qué hubiera sucedido si esa “rebeldía” se aplicaba a los que torturaron durante la dictadura militar? “Hay muchos interrogantes en la película, yo no plasmo ninguna verdad. Sólo me atrevo a sugerir la posibilidad de decir que ‘no’ a una orden contraria a los derechos humanos. Mi padre desobedeció y no le pasó nada”, asegura Reale hija, y afirma: “Se trata de una historia que te ayuda a conocer a las personas que sufrieron la guerra y las consecuencias nefastas que les trajo a sus vidas”.

Una historia novedosa, bien narrada, con datos de valor, que Victoria protegió durante años como un preciado tesoro, como el secreto de sus ojos.

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