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18 OCT 2013 | 10:12 Pasaron dos años del “boom de la cumbia pop” y de la explosión de Agapornis. Más instalados, con nueva cantante y con dos discos lanzados por una fuerte discográfica, los integrantes hacen un balance de todo lo vivido.

Por Dario Doallo -

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Ya pasaron los tiempos en que los “busca talentos” de las discográficas multinacionales descubrían nuevas bandas viéndolos tocar para un pequeño público en espacios reducidos. Las redes sociales cambiaron todo eso y ahora las grandes discográficas le siguen prestando atención a la música, pero también a la cantidad de “seguidores” y “amigos” que tenga el grupo en sus diferentes cuentas.

Así fue el caso de Agapornis, que hace exactamente un año firmó contrato con Sony, firma que se rindió ante el llamado “boom de la cumbia pop”. Así lo tomaban los medios por ese entonces: “El fenómeno de la banda nacida en un club de rugby de La Plata que, con más de 8 millones de visitas en YouTube, logró firmar con Sony”.

“La situación era insostenible. Necesitábamos algo que nos diera una estructura, una organización. Y Sony cayó justo en el momento que necesitábamos. Teníamos los teléfonos colapsados las 24 horas, teníamos 60 llamadas por día. Era imposible seguir así”, relata Agustín Cairo, encargado del güiro, en charla con La Razón. Y agrega: “Fue todo muy inesperado. Pero a la vez estamos muy agradecidos. Fue todo de un día para el otro. La banda empezó a crecer, nos llamó Sony y empezaron a llover distintas ideas, propuestas que nunca nos hubiéramos imaginado”.

Agustín reconoce que, a la hora de comenzar las charlas con la discográfica, tuvieron que recurrir a algunos de sus padres, abogados de profesión, quienes a su vez se asesoraron por su cuenta porque “estábamos entrando en un terreno que nadie conocía”. Joaquín Irigoyen, guitarra eléctrica del grupo, acota: “También nosotros pusimos nuestras exigencias y las aceptaron. Queríamos seguir manejando siempre nuestros tiempos de ensayo y grabación. No queríamos hacer cuatro shows en una noche como se hace en los circuitos de bailanta. Eso te gasta mucho más. No queríamos matarnos tocando”.

Agapornis, bajo la conocida fórmula de adaptar hits al ritmo de cumbia, ya grabó dos discos: “Volando con Ritmo” y el reciente “Sigue y sigue”, que explotó con el cover del tema de Abel Pintos “La llave”, que ya tiene su videoclip y ahora están en plena gira por el interior y países limítrofes.

¿Cambió la relación al estar tanto tiempo juntos por la gira?
Joaquín: Cuando la convivencia es de tanto tiempo y cargada, por lo general en los grupos saltan problemas, pero acá la verdad es que hay mucha buena onda. Somos un grupo de amigos.

Agustín: Antes de ser una banda de música éramos una banda de amigos que jugaba al rugby juntos, que salía juntos y que lo seguimos haciendo. Con un amigo no tenés prejuicios, mala intención, ni mala leche. El vernos día a día refuerza la buena onda y la amistad que tenemos.

¿Siguen jugando al rugby?
Agustín: No, el físico ya no nos da (risas). Además, tampoco podemos jugar por cuestiones de tiempo. Pero sí seguimos saliendo juntos.

Joaquín: Hemos terminado una gira y seguimos saliendo juntos. Hemos llegado de día a La Plata y a la noche nos volvimos a juntar.

¿Cómo se dio la llegada de la nueva cantante, Melina Lezcano?
Agustín: La chica anterior se fue a fines de diciembre y...

Joaquín: ¿Cómo la chica anterior? Es Belén... (risas)

Agustín: Bueno, Belén (Condomí Alcorta, quien decidió abandonar el grupo para privilegiar su carrera universitaria) se fue a fines de diciembre y entró Melina. Al principio fue una incertidumbre, no se sabía si íbamos a pegar buena onda, pero después hubo la mejor. Entró perfecto como un rompecabezas.

¿Cómo la eligieron?
_Hicimos un casting y entre un par de postulantes quedó ella.

Me imagino que eran todas chicas lindas en el casting...
Puede ser (risas). Que fuera una chica linda también suma. Pero lo primordial era que tenga una linda voz. Cualquier artista si tiene una linda voz la mirás con otros ojos. No sólo es la belleza física.

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