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Thriller sorprendente, que se burla del esnobismo literario

8 AGO 2016 | 08:51 “Un hombre con gafas de pasta”, la pieza del catalán Jordi Casanovas, está muy bien adaptada, y sobre todo actuada, y hace foco en las apariencias del mundo intelectual.

Por Javier Firpo - jfirpo@larazon.com.ar

Un elenco que brilla en esta comedia-thriller inesperada. Melingo, en primer plano, seduce y... mete miedo.
Un elenco que brilla en esta comedia-thriller ...

Se trata de esas obras que dejan al espectador boquiabierto, en silencio por lo que sucede en el escenario. Sorprende, especialmente, por el volantazo que pega cuando menos se lo espera. “El hombre con gafas de pasta”, del catalán Jordi Casanovas, es de las piezas que se ganaron su derecho de estreno comercial en el circuito off, luego de dejar una muy buena impresión en el Festival Internacional de Dramaturgia Europa+América. A la directora Silvia Gomez Giusto le llegó la propuesta y llevó a cabo una atrapante adaptación con un elenco dúctil y solvente, que cumple con creces y sin fisuras las exigencias de una obra tan compleja como ciclotímica. Casanovas, el autor, construyó una historia que al comienzo tiene el humor de la típica comedia y que, de repente, gira hacia el suspenso y el thriller -muy bienvenidos-, provocando inquietud y tensión.

De arranque, tenemos a tres personajes cotidianos: la pareja de Lara (Paula Marull) y Oscar (Ramiro Agüero), parecen ser los amigos perfectos que intentan animar a Ana, incipiente escritora que sufre por el abandono de su pareja. Son muy efectivos y risueños los intentos de la parejita invitada por levantar la moral de la bajoneada dueña de casa. Sin embargo, Lara y Oscar tienen un as bajo la manga: la llegada de un invitado, Marcos (Marcelo Melingo), un amigo escritor, reconocido, aunque con todos los vicios y tics del intelectual esnob (es el hombre de las gafas del título).

No conviene adelantar las escenas que se sucederán con la llegada de Marcos (fantástico el trabajo de Melingo), donde la obra experimentará una metamorfosis, pero sí vale la pena escuchar a Paula Marull, actriz, autora y directora que se encuentra atravesando su período interpretativo más rico. “El proceso de ensayo -cuenta- fue de búsqueda constante, pero siempre desde un lugar de disfrute y de confianza en la mirada de la directora (Silvia Gómez Giusto). ‘Un hombre...’ es una obra sustanciosa porque como intérprete te permite pasar por todos los estados. Así que nos entregamos al juego sin prejuicios”.

Más allá de lo perturbadora, y por momentos violenta, “Un hombre...” hace una crítica mordaz al esnobismo que a veces impera dentro del mundo literario: léase hablar difícil, tomar prestadas frases conocidas y de impacto, sobreactuar cierto tono intelectual y, por supuesto, llevar esos anteojos tan distintivos. “Ese cuestionamiento se dio naturalmente, porque ya estaba en el texto original. No fue algo que tuvimos que acentuar o subrayar particularmente. Siento que la obra habla de eso pero apelando al humor e inteligencia, haciendo una referencia muy directa a este tipo de personajes”, sostiene Marull, quien se encuentra en plena actividad, dirigiendo “Los ojos de Ana” y “Yo no duermo la siesta”. Sobre Lara, su personaje, Paula la define como “una mujer de vida chata, sin aspiraciones, y a la espera de un hijo”. Y junto a Oscar -también de vida gris- están obnubilados con la imagen camaleónica de Marcos, quien, perspicaz, reduce a la mínima expresión a todo el que lo rodea. Pero el matrimonio parece gozar ese menosprecio y hasta es capaz de humillar a su amiga Ana con tal de contar con la aprobación de Marcos.

Otra perla “made in Abasto”, que no hay que dejar escapar.

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