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“Necesito laburar”

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15 JUL 2013 | 11:11 Rodrigo Noya ya no es aquel chico de “Agrandadytos” o “Valentín” que tomaba el hecho de enfrentarse a las cámaras como un juego. Ahora, con 19 años, dice que la actuación es su “trabajo”.

Por Dario Doallo -

“Necesito laburar”
“Necesito laburar”

“La mayoría de los que me reconocen por la calle lo hacen por mi participación en ‘Agrandadytos’. Después por ‘Valentín’ y tercero por ‘Hermanos y Detectives’. Ah, y ahora algunos lo hacen también por ‘Los Unicos’”. A Rodrigo Noya no le importa que hayan pasado 14 años desde aquellos divertidos encuentros con Daddy Brieva y aún hoy lo sigan reconociendo por ello. “No me afecta porque la gente se sintió muy identificada. Que cada uno te recuerde por lo que más le llegó está buenísimo”, dice el oriundo de Chascomús, que arribó a la tevé gracias a la insistencia de su abuelo, el encargado de hospedarlo en su casa de Buenos Aires cuando el niño Rodrigo, junto a su hermana Agustina, venían a grabar “Agrandadytos”.

Ahora, Rodrigo, con 19 años, sigue manteniendo algunos aspectos de esa rutina. Por ejemplo, la casa de sus abuelos es su hogar los jueves y viernes, cuando viene a Capital para “Vuelve”, la obra que marcó su debut en teatro. “Hago la función y después me voy a Chascomús, donde tengo una tranquilidad terrible. Igual, uno de los planes a futuro es venirme a vivir a Buenos Aires. Porque cuando estoy trabajando en una tira diaria o en una película no se puede ir y venir. Por eso la idea es no depender de nadie y conseguir algo acá”, confiesa y lanza con humor: “Mis abuelos, cada vez que les digo que vengo, se ponen re contentos y salen al súper a comprar un montón de cosas para mí”.

Sin embargo, no todo es igual en su vida. Al terminar el secundario, le cayó la ficha que la actuación es su trabajo y ahora, a diferencia de antes, tiene menos pruritos a la hora de subirse a un proyecto. “Yo de chico las cosas las hacía porque me gustaba y me podía dar el lujo de decir ‘esto no lo hago porque quiero hacer esto otro’. Obviamente porque era un chico, era todo un juego y no había que tomarlo como un trabajo, no tenía que ser estresante, no tenía que perder la niñez. Pero una vez que empecé a crecer y a tratar de independizarme lo empecé a tomar más como un trabajo, en el sentido de que por ahí no puedo estar rechazando todo lo que me ofrecen... Por más que no esté tan convencido, por ahí lo tengo que agarrar porque ahora necesito laburar”.

¿Tuviste momentos de preocupación por no encontrar la regularidad laboral esperada? Por ahí todavía no tanto. Capaz en un futuro va a crecer esa preocupación si no estoy trabajando. Igual sé que es complicado que un actor encuentre regularidad laboral, porque eso no depende de uno. Salvo que te montes una productora, algo que es mi idea, y te autogestiones. Pero eso es un trabajo importante. Igual estoy armando algo de eso en Chascomús. Me gustaría generarme mis propios trabajos y no depender.

A la distancia, ¿qué balance hacés del inicio de tu carrera? Pasó todo muy rápido (risas). Aunque fueron muchos años, fue todo muy junto y no llegué a asimilar. Más allá de que era muy chico para darme cuenta de las cosas que me pasaban. Por ahí me freno ahora y digo ‘mirá todo lo que hice’. Pero de chico no lo pensás así. De todo lo que hice saco algo positivo. No encuentro nada negativo.

¿De chico, tuviste la presión de hacer algo que no querías? Siempre decidí yo. Obvio que atrás estaba mi viejo poniendo límites por si me ofrecían una locura. No me obligaban a hacer nada que yo no quería, algo fundamental cuando sos chico. Porque he visto a muchos chicos haciendo casting por obligación de sus padres. Y eso es horrible. El chico tiene que hacer lo que él quiere.

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