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torneo de primera division 2016/17

Ninguna gallinita

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11 DIC 2016 | 21:53 En el Monumental, en un Superclásico apasionante, Tevez fue la figura de la victoria 4-2 de Boca ante River. El Apache metió un doblete y asistió a Bou. Centurión anotó el otro gol. Driussi y Alario habían festejado para el Millo.

El Xeneize pisó fuerte en el Monumental.
El Xeneize pisó fuerte en el Monumental.
El Xeneize pisó fuerte en el Monumental.
El Xeneize pisó fuerte en el Monumental.
El Xeneize pisó fuerte en el Monumental.
El Xeneize pisó fuerte en el Monumental.
El Millonario no pudo ganar en su casa.
El Millonario no pudo ganar en su casa.
El Millonario no pudo ganar en su casa.
El Millonario no pudo ganar en su casa.

Hace mucho tiempo que un Superclásico no se transformaba en un superpartido. Hace mucho tiempo que los duelos entre River y Boca se caracterizaban más por las patadas que por el juego. Hace mucho tiempo que el encuentro más importante del fútbol argentino no justificaba semejante definición. Sin embargo, ayer en el Monumental se vivió una fiesta de goles en la que Boca se impuso 4-2 sobre River y así alcanzó la cima del Campeonato. ¿El responsable? Carlos Tevez. El Apache anotó un doblete y asistió a Bou para el primero. El otro gol del Xeneize fue de Centurión. Por el lado del Millo, no alcanzaron los festejos de Driussi y Alario.

De ida y vuelta. Así fue el gran partido que disputaron River y Boca en la calurosa tarde de Núñez. Es que a las virtudes ofensivas de ambos equipos se le sumaron los desajustes defensivos, que provocaron un vibrante desarrollo. Eso sí, la batuta la manejaban D’Alessandro de un lado y Carlitos del otro. Cuando se encendió el ex delantero de Juventus, Pavón quedó mano a mano con Batalla y no estuvo fino en la definición. La respuesta del Cabezón fue habilitar a Martínez para que un remate del Pity despertara el “uhh” de las tribunas. Y el contragolpe del Apache, a los 13 minutos, se transformó en el primer grito de la jornada: pase preciso para el derechazo cruzado de Bou que infló la red. A partir de allí, comenzó a entrar en acción Mandrake y despertó a River a los 33. Luego de una buena jugada personal, Peruzzi rechazó mal un centro y le entregó la pelota a Driusssi, que con un potente remate estampó el 1-1. Y apenas seis minutos después, Andrés volvió a manejar el ataque, Moreira encontró sólo a Alario dentro del área y el Pipa anotó con un cabezazo el 2-1. Así finalizó el primer capítulo en el Monumental, donde muy poco podían imaginar lo que sucedería un rato más tarde.







Mucho menos en el inicio del complemento, cuando Alario se perdió un gol imposible abajo del arco del joven debutante Axel Werner. Sin embargo, a los 15 minutos una decisión de Marcelo Gallardo modificó el partido: D’Alessandro fue sustituido, pudo haber sido su último clásico, y la Banda perdió el control del juego. Entonces, 60 segundos después reapareció Tevez en todo su esplendor y anotó el empate tras una mala salida de Batalla. Pero todavía le quedaba mucho más en el repertorio, que llegó a su punto más alto a los 36. Carlitos recibió la pelota al borde del área y de primera dibujó un remate que besó el palo e infló la red. Golazo de Boca y nuevamente ventaja en el marcador, que se sellaría sobre el final con una buena definición del ingresado Centurión. Los testazos de Mora y Mina en el cierre, no sirvieron ni siquiera para descontar y maquillar el resultado.






“Desde el primer día que llegue dije que si no le hacía bien a Boca iba a dar un paso al costado”, expresó Tevez luego de su brillante tarde. No sólo le hace bien a su equipo, sino que a fuerza de goles lo llevó hasta lo más alto del torneo. Y como si esto fuera poco, se pudo tomar una revancha personal: volver a convertirle a su eterno rival. Hasta ayer, apenas tenía un tanto, el del recordado festejo de la gallinita.



Al ritmo de Carlitos, el Xeneize armó su fiesta en el Monumental y bailó cuarteto en Núñez. ¡Salud!

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