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Conmoción en el fútbol

Fuerza, Chapecoense

30 NOV 2016 | 10:01 Después del trágico accidente aéreo que sufrió el elenco brasileño en Colombia, el mundo del deporte se solidarizó con las víctimas. Atlético Nacional pidió consagrarlo campeón de la Sudamericana.

Fuerza, Chapecoense.
Fuerza, Chapecoense.

El mundo del fútbol se sacudió. Las rivalidades se tomaron una tregua, las fronteras desaparecieron, la unión se volvió un gesto de amor y la solidaridad se fortaleció. El trágico accidente aéreo que sufrió la delegación de Chapecoense, que terminó con la vida de 71 personas, provocó la conmoción de todos los clubes del planeta. Pero sobre todo, generó una hermandad absoluta entre los jugadores y sus colegas fallecidos. El primer gesto de grandeza lo tuvo Atlético Nacional, rival del conjunto brasileño en la final de la Copa Sudamericana que debía jugarse esta noche. Los colombianos solicitaron oficialmente a la Conmebol que consagrara campeón al elenco de Chapecó. “La competencia no tiene sentido, ya no existe”, expresó con dolor Reinaldo Rueda, entrenador de Nacional.

El pie salvador del arquero Danilo en el último minuto del partido ante San Lorenzo... Los festejos en el vestuario de un equipo humilde, que había alcanzado la definición de un torneo continental por primera vez en su historia... El video del delantero Tiaguinho, que en plena concentración recibió la noticia de que iba a ser padre... La foto de todo el plantel con una sonrisa, instantes previos a subirse al avión que los debía llevar hasta Medellín... Todas esas imágenes ahora mutan su significado a cada instante. “Es una noticia muy triste, el Chapecoense es la alegría de la ciudad. Todavía no había llegado a la cima, pero había pasado a ser un equipo destacado a nivel nacional y ahora sucede esta tragedia”, se lamentó entre llantos Ivan Tozzo, vicepresidente del club de Chapecó.

El meteórico ascenso que tuvo el conjunto de Santa Catarina, fundado en 1973, fue sorprendente. Es que en 2009 militaba en la cuarta división y, luego de siete años de sacrificio, logró instalarse en lo más alto de América. Luego de la tragedia, todos los clubes de Brasil decidieron no sólo honrar la historia de Chapecoense, sino que además se comprometieron a colaborar con su futuro y pidieron que no descienda por los próximos tres años. Asimismo, ofrecieron a sus propios futbolistas de manera gratuita para poder refundar el equipo. Esta iniciativa traspasó todos los países y la solidaridad comenzó a multiplicarse en las últimas horas: Racing y Benfica pusieron a disposición a sus jugadores, mientras que River y Huracán ofrendaron a sus planteles para disputar partidos amistosos y recaudar fondos para la institución. Incluso, se habla de donaciones millonarias por parte del PSG y de Cristiano Ronaldo y que el dinero recolectado en el clásico entre Barcelona y Real Madrid sea destinado para ayudar a los familiares de las víctimas.

“Lamentablemente estos muchachos, que venían abriéndose camino a fuerza de fútbol, tomaron el avión equivocado. Desde hoy soy hincha del Chapecoense”, firmó Maradona en las redes sociales. El mismo medio eligió Messi: “Mi más sentido pésame para todas las familias, amigos e hinchas del plantel del #Chapecoense. #FuerzaChape”. Los mensajes de apoyo de las estrellas del fútbol se multiplicaron y los expresiones de respeto recorrieron todo el mundo. En Italia, España e Inglaterra, antes de los partidos de la jornada de ayer se dispuso un minuto de silencio. Y en los principales estadios de Europa, el color verde iluminó sus fachadas. Por supuesto, el Cristo Redentor también cambió de color.

“Hay muchos jugadores golpeados y afectados por lo que pasó. Mañana (por hoy) convocamos a todos los simpatizantes colombianos a reunirnos en nuestro estadio (Atanasio Girardot). Iremos vestidos de blanco y llevaremos una vela para orar por las victimas”, invitó Rueda sobre el final de la conferencia. Esta vez, la pelota no rodará por el césped y tampoco habrá ganadores ni perdedores. No se gritarán goles, mucho menos se festejará un título. Por un rato, desaparecerán las hinchadas y las diferencias de lenguaje. Sólo se escuchará un grito del alma: ¡Fuerza, Chapecoense!

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