La Razón

Cultura

Maravilloso Gershwin

1

5 DIC 2016 | 14:41

Por Luis Vinker -

Porgy and Bess.
Porgy and Bess.

¿Cuántas veces se escuchó el "Summertime", cuántas versiones -múltiples- se pueden disfrutar, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong y la de tantos otros colosos?


Es uno de los pasajes que estremecen de "Porgy and Bess", la ópera que el propio George Gershwin consideraba la cumbre entre sus creaciones. Entonces, nada mejor que Gershwin, volviendo al Teatro Colón después de más de dos décadas (Sergio Renán en 1992 fue quien pudo traerla), para cerrar una temporada que tuvo varios momentos relevantes. En este caso, llega en una producción de la Opera de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, que viene recorriendo los principales escenarios del mundo.

Gershwin, proveniente de una humilde familia judía del Brooklyn, Nueva York, se dio cuenta de que tenía un diamante en aquella historia escrita por DuBose Heyward sobre fines de los 20 (la novela "Porgy" de DuBose, la pieza teatral compartida con su esposa Dorothy). La ambientaban en la durísima vida que los estadounidenses de raza negra llevaban en un suburbio de Charleston, Carolina del Sur. Y las andanzas del mendigo Porgy y la chica Bess eran simplemente la puerta de entrada a ese mundo, a aquellos sueños, a tantas aventuras. Pero en la creación de Gershwin
también aparece mucho más: ella es la puerta al blues, al folk, algunos sonidos europeos, otros africanos, yiddisch.

Y sobre todo, al torbellino del jazz.

Gershwin la compuso en once meses, con un libreto de su hermano Ira y el citado Heyward. La estrenaron en una versión más reducida en el Carnegie Hall en 1935 (la partitura completa recién apareció cuatro décadas más tarde en la Opera de Houston). Y no pudo disfrutarla Gershwin, al menos en las recepciones triunfales. Un tumor cerebral se lo llevó a los 38 años, en 1937, en California.
 
Pero nos dejó esa magia. Y siempre podremos disfrutarla.

Dejanos tu comentario